Dos aplicadores de repuesto, iguales al que viene con la ampolla.
El aplicador es lo que hace que la dosis sea siempre la misma y que el producto llegue justo donde quieres: mandíbula, pómulo, cuello. Con el tiempo el émbolo pierde suavidad, y tener uno de repuesto evita quedarse a medias.
Borrador de trabajo. Imagen genérica y precio pendientes de cerrar contra el coste real de proveedor.